{"id":6567,"date":"2022-09-25T15:58:52","date_gmt":"2022-09-25T18:58:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.centroredes.org.ar\/?p=6567"},"modified":"2022-09-25T15:58:52","modified_gmt":"2022-09-25T18:58:52","slug":"mario-albornoz-la-nacion-digital","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/centroredes.org.ar\/index.php\/mario-albornoz-la-nacion-digital\/","title":{"rendered":"La ciencia argentina. La Naci\u00f3n digital, por Mario Albornoz (Centro REDES)"},"content":{"rendered":"<p>LA NACION<em>&gt;<\/em>Pol\u00edticaAn\u00e1lisis<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>A diferencia de lo que ocurre en los pa\u00edses m\u00e1s avanzados, la mayor parte de la inversi\u00f3n en ciencia ha sido realizada por los gobiernos y es comparativamente bajo el esfuerzo del sector privado<\/strong><\/span><\/p>\n<p>15 de septiembre de 2022<\/p>\n<p><strong>Mario Albornoz*<\/strong><\/p>\n<p>La\u00a0ciencia argentina\u00a0ofrece muchas realidades de las que sentirse orgullosa, no solamente por su tradici\u00f3n de excelencia expresada en los premios Nobel logrados hace algunas d\u00e9cadas, sino por la respuesta que fue capaz de dar recientemente, durante la pandemia, con el\u00a0<strong>desarrollo de vacunas,\u00a0<\/strong>prote\u00ednas, sistemas de detecci\u00f3n, bases de datos y hasta desarrollo de dispositivos. No es el \u00fanico ejemplo virtuoso, hay m\u00e1s, pero tampoco es un fiel reflejo de su panorama general.<\/p>\n<p><strong>No es diferente la ciencia argentina al resto del pa\u00eds:\u00a0<\/strong>al igual que \u00e9l, se debate en una serie de encrucijadas, algunas de ellas relacionadas con la limitaci\u00f3n de recursos, otras con la calidad y cantidad de sus investigadores, el dise\u00f1o de sus instituciones y la\u00a0<strong>dificultad para establecer prioridades razonables,<\/strong>\u00a0entre otras cuestiones.\u00a0En lo que sigue me referir\u00e9 a la investigaci\u00f3n acad\u00e9mica y no a los organismos tecnol\u00f3gicos, pese a que algunos de ellos hagan tambi\u00e9n investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es necesario retroceder hasta 1976, en los comienzos de la dictadura militar, para comprender algunas tendencias actuales. En aquel a\u00f1o comenz\u00f3 a producirse una\u00a0<strong>transferencia de recursos presupuestarios desde las universidades hacia el Conicet,<\/strong>\u00a0que durante aquellos a\u00f1os cre\u00f3 m\u00e1s de cien institutos de su propia dependencia o de fundaciones sat\u00e9lites convirti\u00e9ndolos en bolsones de presunta excelencia acad\u00e9mica, dotados de recursos en medio de un tejido universitario empobrecido y al que se menospreciaba por politizado. Actualmente ese modelo de proliferaci\u00f3n de centros e institutos no ha cambiado y, por el contrario, se ha acentuado.<\/p>\n<p><strong>Se observa, por otra parte, que la mayor parte de la inversi\u00f3n en ciencia ha sido realizada por el gobierno y es comparativamente bajo el esfuerzo del sector privado<\/strong><\/p>\n<p>Durante los primeros a\u00f1os a partir de la recuperaci\u00f3n de la democracia la pol\u00edtica cient\u00edfica estuvo impulsada por una\u00a0<strong>m\u00edstica que privilegiaba el est\u00edmulo de la excelencia y la democratizaci\u00f3n de los centros de investigaci\u00f3n.\u00a0<\/strong>M\u00e1s tarde la ciencia conoci\u00f3 los efectos de la depresi\u00f3n que experiment\u00f3 el pa\u00eds a partir de 2001, lo que fue acentuado con los tintes fuertes de la emigraci\u00f3n de gran parte de los j\u00f3venes. Durante los a\u00f1os posteriores se experiment\u00f3 una recuperaci\u00f3n y una centralidad discursiva que al cabo ha demostrado ser m\u00e1s simb\u00f3lica que real.<\/p>\n<p>A pesar de lo declarativo, ciertas tendencias se mostraron estables a lo largo de los sucesivos gobiernos. La m\u00e1s evidente es la\u00a0<strong>escasa variabilidad de la inversi\u00f3n en investigaci\u00f3n y desarrollo tecnol\u00f3gico (I+D).<\/strong>\u00a0Se trata de una limitaci\u00f3n de recursos que confronta con una creencia ampliamente instalada acerca de la prioridad que le habr\u00eda sido asignada a la ciencia en los presupuestos p\u00fablicos durante los \u00faltimos 20 a\u00f1os. En realidad, no ha habido grandes fluctuaciones, ya que a lo largo de todo el per\u00edodo los recursos para ciencia y tecnolog\u00eda oscilaron en torno al 0,5% del PBI, sumando tanto el aporte del sector p\u00fablico, como del privado. No ha habido cambios dram\u00e1ticos en esta relaci\u00f3n, aunque s\u00ed los hubo en el volumen del PBI.<\/p>\n<p>Se observa, por otra parte, que la mayor parte de la inversi\u00f3n en ciencia ha sido realizada por el gobierno y\u00a0<strong>es comparativamente bajo el esfuerzo del sector privado,<\/strong>\u00a0a diferencia de lo que ocurre en los pa\u00edses m\u00e1s avanzados.<\/p>\n<p>Hace pocos d\u00edas el presidente<strong>\u00a0Alberto Fern\u00e1ndez\u00a0<\/strong><a href=\"https:\/\/www.lanacion.com.ar\/politica\/alberto-fernandez-viajo-a-bariloche-y-prometio-convertir-a-la-ciudad-en-la-capital-nacional-de-la-nid30082022\/\">dijo que en los pa\u00edses desarrollados se llega al 2% del PBI<\/a>\u00a0y que la Argentina est\u00e1 en el 0,30%. Los valores son aproximadamente correctos, pero la comparaci\u00f3n es err\u00f3nea.\u00a0<strong>Los presupuestos p\u00fablicos de ning\u00fan pa\u00eds llegan al 2%. Ese valor incluye el aporte privado que necesariamente debe ser estimulado,<\/strong>\u00a0pese a que tanto en la sociedad como en la comunidad cient\u00edfica hay una fuerte inclinaci\u00f3n a considerar que el financiamiento de la ciencia y la tecnolog\u00eda debe corresponder casi en su totalidad al estado.<\/p>\n<p><strong>Pol\u00edtica de empleo, m\u00e1s que cient\u00edfica<\/strong><\/p>\n<p>En cuanto a la dotaci\u00f3n de investigadores y tecn\u00f3logos, la pol\u00edtica cient\u00edfica en los \u00faltimos a\u00f1os pareci\u00f3 tener pocos objetivos adem\u00e1s de incorporar cada vez m\u00e1s investigadores y becarios al Conicet. Esta pol\u00edtica tuvo \u00e9xito en la medida que\u00a0<strong>la Argentina es el pa\u00eds latinoamericano con mayor n\u00famero de investigadores en relaci\u00f3n con la poblaci\u00f3n econ\u00f3micamente activa (tres por cada mil integrantes de la poblaci\u00f3n econ\u00f3micamente activa (PEA),<\/strong>\u00a0aunque este valor sea muy bajo con relaci\u00f3n a Espa\u00f1a y Portugal (seis y casi diez, respectivamente). La contracara es que al no haber aumentado suficientemente el financiamiento, m\u00e1s del ochenta por ciento del presupuesto para la ciencia son salarios que, por lo dem\u00e1s, son muy bajos.<\/p>\n<p>Tampoco la inversi\u00f3n en infraestructura y equipamiento puede acompa\u00f1ar tal crecimiento en la medida necesaria. En mi opini\u00f3n,<strong>\u00a0esta estrategia es m\u00e1s parecida a una pol\u00edtica de empleo<\/strong>\u00a0(de cierto perfil profesional) que a una aut\u00e9ntica pol\u00edtica cient\u00edfica. Con un agravante: ni las empresas, ni las universidades ni el propio Conicet generan puestos suficientes para los doctores que se est\u00e1n formando, lo que da lugar a varias salidas insatisfactorias como prolongar y multiplicar las becas.<\/p>\n<p>Da impulsos, adem\u00e1s, a una<strong>\u00a0nueva oleada de emigraci\u00f3n<\/strong>\u00a0que no se orienta solamente hacia los pa\u00edses m\u00e1s avanzados, sino en buena medida hacia los latinoamericanos.<\/p>\n<p><strong>La Argentina es el pa\u00eds latinoamericano con mayor n\u00famero de investigadores en relaci\u00f3n con la poblaci\u00f3n econ\u00f3micamente activa (tres por cada mil integrantes de la poblaci\u00f3n econ\u00f3micamente activa<\/strong><\/p>\n<p>Es cierto que no se han visto perjudicados los grupos de nivel cient\u00edfico m\u00e1s alto. Por el contrario, durante los doce a\u00f1os de gesti\u00f3n de\u00a0<strong>Lino Bara\u00f1ao<\/strong>\u00a0como ministro (y durante un breve per\u00edodo, secretario) se invirtieron grandes sumas en construir infraestructuras y dotar de costoso equipamiento a proyectos de alto nivel cient\u00edfico, pero se dej\u00f3 avanzar al Conicet por el rumbo de aumentar exageradamente su planta de investigadores y becarios.<\/p>\n<p>El resultado es que el pa\u00eds cuenta s\u00ed, con un grupo de investigadores excelentes: un 10% de los autores argentinos de art\u00edculos cient\u00edficos recogidos en revistas y bases de datos de corriente principal de la ciencia tiene una\u00a0<strong>producci\u00f3n comparable en cantidad y calidad con los del mundo m\u00e1s desarrollado.<\/strong>\u00a0El resto, en cambio, muestra una producci\u00f3n inferior a la de otros pa\u00edses latinoamericanos.<\/p>\n<p>Probablemente influye en ello el hecho de que\u00a0<strong>gran parte de los docentes investigadores universitarios tienen dedicaci\u00f3n parcial<\/strong>\u00a0y que las limitaciones de infraestructura y equipamiento afectan tambi\u00e9n su productividad. El bajo nivel de los salarios tiene tambi\u00e9n influencia, no s\u00f3lo desde el punto de vista an\u00edmico, sino del necesario pluriempleo.<\/p>\n<p><strong>Educaci\u00f3n y ciencia<\/strong><\/p>\n<p>La importancia de las representaciones simb\u00f3licas en los juicios de valor de la comunidad cient\u00edfica queda reflejada en el entusiasmo con que se recibi\u00f3 la\u00a0<strong>creaci\u00f3n del Ministerio de Ciencia, Tecnolog\u00eda e Innovaci\u00f3n, en 2007.\u00a0<\/strong>En el clima de festejos,\u00a0<strong>nadie pareci\u00f3 caer en la cuenta de que tal ministerio ya exist\u00eda,<\/strong>\u00a0bajo la forma de Ministerio de Educaci\u00f3n, Ciencia y Tecnolog\u00eda. Es decir que, en la pr\u00e1ctica, lo que se hizo fue separar administrativa y pol\u00edticamente la educaci\u00f3n de la ciencia, lo que impidi\u00f3 desarrollar pol\u00edticas del conocimiento que articularan ambas dimensiones en forma conjunta.<\/p>\n<p><strong>La ciencia y la tecnolog\u00eda son esenciales para el desarrollo, pero ellas por s\u00ed mismas no sacan a los pa\u00edses de la pobreza.\u00a0<\/strong>Es necesaria una compleja trama de actores que adem\u00e1s de investigar, financien, difundan y apliquen el conocimiento en proyectos innovadores. Algo se ha avanzado en la generaci\u00f3n de tales redes, pero la vinculaci\u00f3n de los centros de I+D con su entorno econ\u00f3mico y social es todav\u00eda incipiente. Los estudios de innovaci\u00f3n muestran que es baja la proporci\u00f3n de empresas que han establecido acuerdos de cooperaci\u00f3n con instituciones de ciencia y tecnolog\u00eda. Paralelamente, los indicadores de patentamiento dan valores muy bajos, inferiores a los de Brasil, M\u00e9xico, Chile y Colombia.<\/p>\n<p><strong>La investigaci\u00f3n debe ser fortalecida en las universidades nacionales\u00a0<\/strong>y para ello es preciso aumentar las dedicaciones exclusivas. Esto ya lo sab\u00eda\u00a0Bernardo Houssay.\u00a0Tambi\u00e9n es importante que las universidades tengan mayor protagonismo y autonom\u00eda en la gesti\u00f3n de la investigaci\u00f3n que realizan. En tal sentido, es necesario revisar la pol\u00edtica de creaci\u00f3n de institutos del Conicet. Si la pol\u00edtica seguida en estos a\u00f1os dio resultados inferiores a los de otros pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina no tiene sentido continuar con ese mismo modelo, sin hacer antes una revisi\u00f3n profunda de sus supuestos b\u00e1sicos.<\/p>\n<p><strong>El pa\u00eds cuenta s\u00ed, con un grupo de investigadores excelentes: un 10% de los autores argentinos de art\u00edculos cient\u00edficos recogidos en revistas y bases de datos de corriente principal de la ciencia tiene una producci\u00f3n comparable en cantidad y calidad con los del mundo m\u00e1s desarrollado<\/strong><\/p>\n<p>Es imprescindible aumentar la inversi\u00f3n, tanto p\u00fablica como privada, en I+D. Pero tanto o m\u00e1s importante es\u00a0<strong>dotar a la pr\u00e1ctica cient\u00edfica y tecnol\u00f3gica de una nueva m\u00edstica, como ocurriera en los comienzos de la democracia actual.<\/strong>\u00a0El v\u00ednculo con la sociedad debe ser uno de los ejes principales. El est\u00edmulo a la \u201csociedad del conocimiento\u201d surge como un imperativo, lo que refuerza la necesidad de una pol\u00edtica destinada a premiar la excelencia, fortalecer los grupos de I+D, abrirlos al mundo, impulsar las redes y generar proyectos de envergadura en temas cr\u00edticos como el medio ambiente, la salud, la energ\u00eda, la pobreza y otros tantos que conforman la agenda global de los objetivos de desarrollo sostenible.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>* El autor es Investigador principal del Conicet y miembro del Centro de Estudios sobre Ciencia, Desarrollo y Educaci\u00f3n Superior (Redes).<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>Mario Albornoz<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"\" src=\"http:\/\/www.centroredes.org.ar\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/logo.png\" alt=\"\" width=\"373\" height=\"125\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA NACION&gt;Pol\u00edticaAn\u00e1lisis A diferencia 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